Fotos y precios, mensaje por mensaje
"¿Tenés el elástico de 2 cm en negro? ¿A cuánto?". Cada pregunta es buscar, sacar una foto y contestar, en el medio de la atención del local.
La página donde le hacés los pedidos a tu proveedor, pero tuya: tus clientes entran, ven tus productos con su precio y te piden. El pedido te llega al sistema, con el stock y la cuenta corriente al día.
"¿Tenés el elástico de 2 cm en negro? ¿A cuánto?". Cada pregunta es buscar, sacar una foto y contestar, en el medio de la atención del local.
Mandaste el PDF el mes pasado y desde entonces aumentaron tres proveedores. Tu cliente pide con el precio viejo y la diferencia la discutís después.
El pedido llegó por mensaje y hay que cargarlo, ver si hay stock y armar el remito. Si algo se copió mal, lo descubre el cliente cuando abre la caja.
La misma tienda se configura según cómo vendés. Podés usar una forma, la otra o las dos a la vez.
Como la tienda donde le comprás a tu proveedor: tus clientes entran con su usuario, ven su precio y te hacen el pedido. Tienen su cuenta corriente, su saldo y sus envíos a la vista, y el pedido te llega al sistema para prepararlo y facturarlo.
Cualquier visitante ve tus productos con precio, arma el carrito y compra sin registrarse. Paga online con Mercado Pago y la venta entra a tu sistema, con el stock descontado.
Ya sabés cómo se ve del lado del que compra. Del otro lado hay un sistema de gestión completo, y todo lo que tu cliente hace en la tienda pasa por ahí.
Tus productos con fotos y variantes. Cambiás un precio en el sistema y la tienda ya lo muestra.
Mayorista, minorista o con descuento especial: cada uno entra con su usuario y compra con su lista.
Sin copiarlo de un mensaje: lo ves en el sistema con el stock a la vista, y de ahí sale el remito y la factura.
Su saldo, su extracto, sus pedidos y sus envíos, sin preguntarte. Y si querés, pagan online con Mercado Pago.
Stock, compras, cuentas corrientes, caja y factura electrónica: también lo que vendés en el mostrador.
Es web: entra desde la computadora del local o desde el celular, sin instalar nada.
Con el nombre del comercio y un teléfono o un mail alcanza.
Nos contás qué vendés, a quién y cómo te piden hoy. Vemos si te sirve.
Si tenés tus productos en la web, armamos la demo con ellos, para que veas tu tienda funcionando.
Te escribimos o te llamamos en el día hábil.